Aquí, allá retales cosas momentos de confusión partes de nada trozos de todo... Y otros apagones de la luz...
Aclaración: Esto ¡NO! es literatura, es terapia, esto ¡NO! es verdad, es terapia.
En su mirada, más envejecida por la enfermedad que por los años, se entreveían guerras inacabadas batallas vividas cada una de las veces que había abierto fuego.
Sólo podía llorar.
No estaba en paz. Por eso luchaba por vivir, para asegurarse de que su muerte fuera descanso bajo mármol tallado.
Sólo podía rezar.
Quería arrepentirse antes del final, antes de sospechar un castigo...
quería recuperar la cordura que tuvo de niño, la que le robaron con la vida de su padre.
Sólo podía llorar.
Querer no era suficiente, no alcanzaba, (casi nunca alcanzaba...) le quedaba entregarse al castigo como el pecador que todavía hoy es.